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La Iglesia Diocesana de Monterrey
Origen y Desarrollo
(Una historia desconocida)


Introducción
Teniendo como marco histórico al Pueblo Judío, el Señor Jesús dio comienzo a la Iglesia anunciando la Buena Nueva, es decir, la llegada del Reino de Dios prometido por siglos en la Sagrada Escritura. Con Pentecostés la Iglesia se manifestó públicamente, siendo perseguida por el judaísmo y después por el Imperio Romano, el cual reconoció su fracaso. Con el Edicto de Milán (313) pasó a la tolerancia. Con Constantino de la tolerancia pasó a la Unidad Católica y el Imperio se convirtió en protector de la Iglesia. Con León III el Isáurico, el papado tuvo que pedir
la protección de los Pueblos Bárbaros (Pipino el Breve)…

 

1.- Nuevo Mundo: descubrimiento y Derecho de Patronato (papado y reyes católicos).

Dicho patronato consistía en la concesión del derecho de presentar al papa los individuos para todos los obispados, quienes debían prestar juramento al rey; además de nombrar el personal para los monasterios y beneficios eclesiásticos en general; todo ello con exclusión de cualquier otra autoridad, incluyendo la eclesiástica.
Las obligaciones del patrono eran: la selección, envío, gastos de viaje y mantenimiento de los misioneros; construcción y restauración de iglesias y píos lugares; además de tener ya entre sus manos los diezmos, desde 1510.

 

2.- La Iglesia en Nueva España (México)

Con la llegada a la Nueva España de los 12 franciscanos, seguidores del ejemplo y vida de pobreza de Francisco de Asís, pertenecientes a la Rama Observante de la Orden en 1524 y encabezados por fray Martín de Valencia, se considera oficialmente presente a la Iglesia en México. Organizaron las Provincias del Santo Evangelio, de Zacatecas, Jalisco, Michoacán.

 

3.- Obispados:

Las primeras diócesis mexicanas (1527) se formaron con la llegada de los obispos, como sufragáneas del Arzobispado de Sevilla. A partir de 1546 se erigió la Arquidiócesis de México, teniendo como sufragáneas los obispados de Tlaxcala-Puebla (1525), Antequera (Oaxaca, 1535), Michoacán (1536), Chiapas (1539), Guadalajara (1548) y Yucatán (1561).

 

4.- La Diócesis de Guadalajara y el Noreste Novo Hispano

4.1.- Clero secular (beneficiados): Parroquia de Monterrey y desmembración.

4.2.- Franciscanos de Zacatecas:

El Convento de San Andrés como custodia de Nuevo León y sus conventos:

  • San Gregorio de Cerralvo
  • San Juan Bautista Cadereyta
  • Misión de Río Blanco
  • San Antonio de Los Llanos
  • San Pablo de Labradores
  • Matehuala
  • San Nicolás de Agualeguas
  • Santa Teresa del Alamillo
  • Misión y Pueblo de Guadalupe
  • Misiones de Concepción y Purificación
  • Conversión de San Cristóbal de los Gualagüises
  • Doctrina de la Villa de Linares
  • San Bernardo o Bernardino
  • San Buenaventura de Tamaulipas
  • Misión de San Nicolás del Pilón
 

 

4.3.- Colegios de Propaganda Fide:
Colegio de la Santa Cruz de Querétaro, de Guadalupe Zacatecas (Nuevo León y Santander con Escandón), Pachuca.


4.4.- Educación: Primeras iniciativas, jesuitas y Colegio-Seminario.


4.5.- Creación del Obispado Linares-Monterrey (1777)

 

5.- Religiosidad popular


5.1.- La Purísima Concepción
5.2.- Nuestra Señora del Roble
5.3.- El Señor de Tlaxcala de Bustamante
5.4.- El Señor de la Expiración de Guadalupe
5.5.- Nuestra Señora de Guadalupe
5.6.- Nuestra Señora de Agualeguas
5.7.- Nuestra Señora de San Juan de los Lagos

6.- La Iglesia, de la Independencia a la Reforma: del reconocimiento al desconocimiento


7.- La Iglesia durante el llamado Porfiriato: período de tolerancia.


8.- La iglesia durante la Revolución Mexicana: persecución e indiferencia.


8.1.- Participación laical: muy activa.
8.2.- Reorganización diocesana
8.3.- Cambio de sede (ROBLE) y de nombre de la Diócesis, De Linares por el De Monterrey.
8.4.- Semana social y Hemanas del Servicio Social: prevalece este tema.
8.5.- San Teófimo Mártir y el Seminario

 

9.- La iglesia durante la Cristíada


9.1.- Ley Calles y sus consecuencias
9.2.- Actividad de la Iglesia como Pueblo de Dios
9.3.- Unión de Damas Católicas
9.4.- “Arreglos” o modus vivendi


10.- La iglesia durante la Post-Revolución


10.1.- Marco de la realidad (1930-1940)
10.2.- La Acción Católica
10.3.- La Escuela católica
10.4.- Congreso Eucarístico 1941

 

11.- Relaciones Iglesia – Estado (1940-1952)


11.1.- El Seminario y la escuela católica
11.2.- Construcciones


12.- Concilio Vaticano II
(UMAE y la Pastoral de Conjunto)


12.1.- Organización diocesana
12.2.- Erección de la Diócesis Linarina
12.3.- Libro de Texto único
12.4.- Agrupaciones laicales
12.5.- Medios de comunicación social


13.- Marco político social de los años 60 en adelante


13.1.- El Seminario y Pastoral
13.2.- Renovación parroquial
13.3.- Gran Misión
13.4.- Obra material
13.5.- Visita de Juan Pablo II (1979)
13.6.- Adolfo Antonio Suárez Rivera (1984-2008)
13.7.- Erección de la Diócesis de Nuevo Laredo
13.8.- 2ª Visita de Juan Pablo II (1990)
13.9.- Primer Cardenal
13.10.- Primer Sínodo Diocesano y Bodas de plata episcopales
13.11.- Renuncia y muerte del Cardenal Suárez Rivera
13.12.- J. Francisco Cardenal Robles Ortega

 

14.- Obispos Diocesanos de Linares-Monterrey

  • Fray Antonio de Jesús Sacedón y Alosén (1779)
  • Fray Rafael José Verger y Suau (1783-1790)
  • Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés (1792-1799)
  • Primo Feliciano Marín de Porras (1802-1815)
  • Ignacio de Arancibia y Hormaegui (1818-1821)
  • Fray José María De Jesús Belaunzarán y Ureña (1831-1838)
  • Salvador Apodaca y Loreto (1843-1844)
  • Francisco de Paula Verea González (1853-1879)
  • Ignacio Montes de Oca y Obregón (1879-1884-1886)
  • Arzobispo Jacinto López y Romo (1886-1899)
  • Santiago de la Garza Zambrano (1900-1907)
  • Leopoldo Ruiz y Flores (1907-1911)
  • Francisco Plancarte y Navarrete (1911-1920)
  • José Juan de Jesús Herrera Y Piña (1921-1927)
  • Guadalupe Ortíz y López (1930-1940)
  • Guillermo Trischtler y Córdoba (1941-1952)
  • Alfonso Espino y Silva (1951-1952-1976)
  • José de Jesús Tirado y Pedraza (1976-1977-1983)
  • Adolfo Antonio Cardenal Suárez Rivera (1984-2003-2008)
  • J. Francisco Cardenal Robles Ortega (2003…)

 

15.- Datos Generales

LA BASÍLICA Y PARROQUIA LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE MONTERREY                                                                                                                                                                                                                                                                                                

Introducción

La devoción a la Madre de Dios, bajo la advocación de la Purísima o Inmaculada Concepción, es tan antigua como la fundación de Monterrey, pues a finales del siglo XVI Diego de Montemayor, en el acta de fundación pone a la ciudad bajo la protección y advocación de la Limpia y Pura Concepción y Anunciación. Con ello buscó la protección de la Purísima Madre de Dios.

En lo eclesiástico, el territorio del Noreste Novo Hispano, dependía del Obispado de Guadalajara. Después de la muerte del Gobernador del Nuevo Reino de León Diego de Montemayor en 1611, su sucesor Martín de Zavala (1625) presentó una segunda capitulación del Reino, en la que se comprometió a fundar tres villas.

En 1603 se establecieron los frailes franciscanos con la fundación del Convento de San Andrés, ya que lo había fundado fray Andrés de León, quien fue el primer cura doctrinero de la ciudad, cuando esta se fundó entorno a los Ojos de Agua de Santa Lucía.

En 1626 se erigió la Parroquia de Monterrey o del Nuevo Reino de León, con su primer cura secular, en administración, el padre Martín Abad de Uría. La jurisdicción eclesiástica de Monterrey comprendía las rancherías y villas que se fueron poblando con Martín de Zavala en adelante, a saber: la fundación de Cerralvo el 4 de septiembre de 1626, la de Cadereyta el 13 de agosto de 1637 y Salinas (hoy Salinas Victoria, N. L.). La atención eclesiástica de esos lugares se hacía por medio de los tenientes de cura (hoy vicarios parroquiales) o bien por medio de los frailes franciscanos.


A principios del siglo XVIII se desmembró la Parroquia de Monterrey para erigirse las parroquias de Boca de Leones (hoy Villaldama) y la del Valle del Pilón (hoy Montemorelos) en 1712; la del Valle de Labradores, aproximadamente, entre 1711 y 1714 y, en 1747 la de Lampazos, que dejó de ser misión para convertirse en curato; todas en Nuevo León.

La devoción popular en los primeros años de la fundación de Monterrey se centró en la devoción Mariana basada en la Aparición-Hallazgo de la Virgen del Roble, una imágen que fue dejada en el hueco de un árbol, seguramente en el lugar del primer convento y misión de los franciscanos en la ciudad.

 

En el siglo XVIII, a raíz de una de las muchas inundaciones de la ciudad, se comenzó aumentar la devoción a la imágen de Nuestra Señora de la Concepción, una especie de Mariofanía. A partir de esta manifestación se dedicaron un par de lugares de culto en lo que hoy se ha transformado esta Basílica y Parroquia.

 

A continuación en la siguiente pestaña se puede encontrar un recorrido histórico de esta devoción.

NOMBRE

CARGO

FECHA

Anastasio Guerrero

Vicario de la Vice-Parroquia

1874

Ramón Trilla

Cura Encargado

Enero de 1895

Pedro María de la Garza y Garza

Primer Párroco

Enero 16 de 1895

Refugio Díaz

Vicario

Agosto 24 de 1895

Manuel Viramontes

Vicario

Octubre 27 de 1895

Melesio Guerrero

Vicario

Abril 13 de 1896

Emérico de Jesús Martínez

Párroco

Septiembre 23 de 1896

Fidencio Bustamante

Vicario

Octubre 18 de 1896

Manuel Landeros

Vicario

Marzo 11 de 1898

Rafael Rodríguez

Vicario

Julio 1º. De 1898

Antonio Reyes

Cura

1898

José Guadalupe Ortiz

Cura

1898

Juan B. Martín

Vicario

Abril 4 de 1899

Manuel Béjar

Vicario

Octubre 27 de 1899

Manuel P. Viramontes

Párroco

Noviembre 4 de 1899

Eleno Salazar

Vicario

Febrero 13 de 1900

Fernando de Rocha

Vicario

1901

Rafael García Morán

Cura Interino

Septiembre 15 de 1905

Apolinar Dávila

Vicario Adscrito

Marzo 23 de 1907

Juan Militello

Vicario

1908

Rafael R. Mundo

Párroco

Septiembre 7 de 1911

Fernando Pérez

Vicario

Febrero 10 de 1916

Antonio de P. Ríos

Vicario

Mayo 20 de 1918

Carlos Ramírez

Vicario

Julio de 1920

Antonio Ríos

Vicario Cooperador

Diciembre 30 de 1921

Jesús González Orendáin

Vicario

 

Rafael Plancarte Ygartúa

Párroco

Junio 21 de 1925

Jesús González Orendáin

Párroco Coadjunto

Febrero 3 de 1940-1941

Anastasio de los Santos

agosto 1941

 

Job de la Soledad García Gil

Párroco

Septiembre 1º. de 1941

Pedro Garza Cantú

Vicario Cooperador

Diciembre 11 de 1941

José López G.

Vicario Adscrito

Septiembre 7 de 1942

Jesús León

Vicario

1942

Francisco Sánchez

Vicario Cooperador

Octubre 3 de 1946

Fray Francisco Luna

Ayudante del Padre Job

Julio 26 de 1947

Pablo Ponce

Vicario Cooperador

Septiembre 15 de 1948

Ignacio Castellanos

Vicario

 

Federico Lozano

Vicario Cooperador

Septiembre 29 de 1949

Antonio Navarro Cortés

Vicario

 

Rubén Ríos Zalapa

Vicario Cooperador

Agosto 15 de 1950

Gerardo S. Coflin

Vicario Cooperador

Abril 4 de 1951

Luis Rojas

Vicario Cooperador

Julio 23 de 1951

Rogelio Martínez

Vicario Cooperador

Octubre 17 de 1952

Eulalio Santos

Vicario

1957

José Cruz Camacho Rodríguez

Ecónomo y Párroco

1956-1962-1981

Carlos Maciel

Vicario

 

Ramón Calderón

Vicario

 

José de Jesús Huerta

Vicario

 

Catarino Garza

Vicario

 

Amancio Olmos

Vicario

 

Gildardo Javier Chávez Ramos

Vicario

 

Eusebio Lozano

Vicario

 

José Luis Guzmán

Vicario

 

Gustavo Granados

Vicario

 

Eliseo de la Garza

Vicario

 

Héctor Valenzuela Mendivil

Vicario

 

Aureliano Tapia Méndez (+)

Párroco

Enero 1981-2003

Ramón Sada Gámiz

Vicario

 

José Manuel Vega Prado

Vicario

1973

Juan Vela Villegas

Vicario

1986

Padre Ismael

Vicario

 

Padre Max

Vicario

 

Alain Maisonneuve

Vicario

 

Jean Mimiague

Vicario

 

Francisco Javier Rossel

Vicario

 

José Antonio Portillo Valadez

Párroco

Enero 3 de 2003-2013

Jesús García Huerta

Vicario

2004-2007

José Cruz Camacho Rodríguez

Vicario Adscrito

2005-2006

Ramón Sada Gámiz

Vicario Adscrito

2007-2010

Pedro Garza Leal (+)

Vicario Adscrito

2009-2011

José Raúl Mena Seifert

Vicario

2010-2011

José Jesús Gutiérrez Sánchez Vicario 2011-2012
José Rivera Castillo Vicario Adscrito 2011-2013
Juan Rodríguez Nava Vicario 2013 - 2015
Efraín Macías Jiménez Vicario 2015
Jorge Rodríguez Moya Párroco y Rector Agosto 24 de 2013

Don Antonio L. Rodríguez, Presidente
Don Ernesto Zambrano, Secretario

 

VOCALES

Don Mariano Hernández
Don Manuel Santos
Lic. Don Virgilio Garza Jr.
Don Jorge G. Rivero
Don Andrés Chapa
Don Hernán Sada Gómez
Don Roberto Garza Sada
Ing. Don Bernardo Elosúa
Ing. Don José F. Muguerza
Don Rodolfo J. García
Don Prisciliano Elizondo
Don José G. Garza

 

COMITÉ DE DAMAS

Srita. Manuel Victoria Treviño, Presidenta
Doña Celina Ferrara de Santos, Vicepresidenta
Doña Margarita González de García, Secretaria
Doña Consuelo Garza Evia de Santos, Pro-Secretaria
Doña Mercedes Rivero de Hernández, Tesorera
Doña Rebeca Martínez de Muguerza, Pro-Tesorera

La doctrina acerca de la Purísima Concepción de María, la Madre de Dios, se remonta a la Edad Media propiamente. A partir de la controversia surgida acerca de este misterio de fe cristiana, entre franciscanos y dominicos; los primeros a favor y los segundos en contra. Es decir, unos aceptaban que María fue concebida sin mancha de pecado original: en atención a las prerrogativas de ser la Madre de Dios, Dios la salvó preservándola de todo pecado, pero esto, los dominicos no lo aceptaban.
El caso de la Ciudad de Monterrey, hoy capital del Estado de Nuevo León, fue el primero que se sabe, donde de manera oficial, aunque al mismo tiempo ilegal, se fundaba una ciudad bajo la protección de la Limpia y Pura Concepción, realizada por Don Diego de Montemayor, el 20 de septiembre de 1596.
No obstante la dedicación de la iglesia parroquial a la Limpia y Pura Concepción de María, el templo no se consagró, sino ya entrado el siglo XIX, por el obispo franciscano Fray José María de Jesús Belaunzarán y Ureña el 4 de junio de 1833. Sin embargo, la fiesta se celebraba el 8 de septiembre (celebración de su nacimiento) y no el 8 de diciembre (celebración de su concepción) de cada año.

Desde el momento de la erección de la Diócesis De Linares, hoy De Monterrey, por medio de la Bula Relata semper, se mandaba que la parroquia de la ciudad se elevara a la dignidad de Catedral, con la advocación y bajo el amparo de la Inmaculada Concepción de María; así mismo, se nombraba como primer obispo a Fray Jesús Sacedón.
Las autoridades civiles tenían, dentro de las festividades religiosas a las que debían acudir, estaba la festividad de la Purísima Concepción. Tocó al Cabildo Catedral la oportunidad histórica de manifestarse por el dogma de la Inmaculada, pues en cabildeo hecho a los obispos y cabildos del mundo católico por el papa Pío IX, con motivo de la proyectada definición dogmática que pretendía decretar.
La primera mención destacada sobre la imagen de la Purísima en Catedral, fue en 1835 cuando se mandaron hacer dos nichos decentes, con vidrios, para colocarlos en el coro (de canónigos): se colocó al lado derecho a la Patrona y al lado izquierdo a San Juan Nepomuceno.


A finales del siglo XIX, un sacerdote, cuyo nombre se desconoce, solicitó al Cabildo le traspasase la imagen de la Purísima que se encontraba, sin culto, en la sacristía de la Catedral. El cabildo mandó dar la imagen de la Purísima a la Parroquia de San Nicolás de los Garza el 14 de noviembre de 1899. Seguramente ni el párroco ni la parroquia tenían el efectivo solicitado y por ello recibió seguramente la imagen de la Purísima más antigua de la ciudad y que hoy se encuentra a un lado del altar principal de esa parroquia, con una modesta seguridad.

El Sr obispo Francisco de Paula Verea, deseoso de promover el culto a la Santísima Madre Inmaculada, comunicó al Cabildo Catedral su intención de fundar la Asociación dedicada a su Sagrado Corazón, consagrándole la Capilla que tenía un altar dedicado a la advocación de Refugio de Pecadores. Lo cual nos indica que la Purísima todavía no tenía un altar propiamente dicho.

 

Por otra parte, y a finales del siglo, el rector del Seminario pidió prestada la imagen de la Purísima que se encontraba en la Sala Capitular para darle ferviente culto a la Santísima Virgen; asunto que se ventiló en Cabildo el 30 de octubre de 1884, pero el Cabildo le ofreció prestarle la imagen de Nuestra Señora de la Victoria, imagen que el rector no aceptó.

 

El Sr. Pedro Siller, propuso al Cabildo la fundación de la Cofradía de la Purísima Concepción, patrona de Catedral, de la Ciudad y de toda la Diócesis, el 16 de noviembre de 1884, la que fue ratificada el 20 del mismo mes. A ello se agregó, por encargo del Cabildo, en acta del 12 de noviembre de 1897, al Sr. Pedro Siller la composición de una novena a la Inmaculada.

 

Finalmente, para celebrar el quincuagésimo aniversario de la definición dogmática de la Inmaculada, el Arzobispo Santiago de la Garza Zambrano en carta pastoral invita a celebrarlo con un programa que comenzará con un novenario a partir del 29 de noviembre y que será un año de celebración todos los 8 de cada mes, en que tocará participar a las fieles de la parroquia de la Purísima organizados en cofradías. En febrero la Cofradía de la Vela Perpetua de la Purísima; en marzo la Cofradía de San José de la Purísima; en abril la Conferencia de San Vicente de la Purísima; en julio la Asociación de Nuestra Señora del Refugio de la Purísima; además de un Culto Literario en el Seminario.

El punto de partida y fundamento de la tradición de la actual Basílica de la Purísima y de la devoción a la Concepción de María la Virgen son dos documentos contemporáneos a los hechos, además de la existencia de varios mapas de la Ciudad de Monterrey, que de alguna manera nos fotografiaron sus sitios más importantes, entre los que se señala la existencia del templo mariano; además de la bibliografía relacionada con el tema en cuestión.

Se tienen en cuenta estos dos documentos acerca de los antecedentes de la imagen y templos dedicados la Purísima Concepción de María en la hoy Basílica y Parroquia dedicada a su nombre.

 


En este documento se fundamenta en parte la tradición mariana de Nuestra Señora de la Concepción. En el testamento hecho por la indígena tlaxcalteca Antonia, conocida como la Zapatera, fechado en 1719, hace referencia a una imagen y a una capillita que se encontraba en el solar de su propiedad. Pero veamos el texto que ella misma testó:
Ytt. declaro pr mis vienes la Capillita donde esta la Virgen María Nra Ssa de la Concepción, en tierra de dicho solar.
Ytt. declaro por mis vienes dha hechura de Nra Ssa de la Concepon con todas las alhajas que tiene pa su ornato, lo cual hube de los bienes que adquirimos yo y mi marido.

 

Ytt. Es mi voluntad que en el dho quinto y terzio de mis vienes se le entregue para el entero de su importancia pr su justa abaluazion a mi hija, la hechura de Nra Ssa de la Concepción con su Capillita y todos lo anexo su servo y ornato, Para que dha mi hija la cuide y asista según como yo le he hecho….

 

El testamento mencionado de Teresa sólo habla de una imagen de Nuestra Señora de la Concepción y su capillita construida en el solar de su propiedad, una especie de ermita como devoción personal o familiar, pues no hay que olvidar que para estas fechas hasta el templo parroquial era de paja o zacate, la tal capillita o ermita no era tan notoria.
De la imagen mencionada en este testamento de 1719 no se menciona su tamaño, su iconografía o características; tampoco se precisa el tipo de capilla o ermita.


Para completar lo antes dicho por la indígena en su testamento, me remito a la 5ª Carta del padre Mier al historiador Juan Bautista Muñoz. En esta carta, reproducida en los sótanos de la Santa Inquisición, en la capital del Virreinato, aproximadamente en 1817, Fray Servando Teresa de Mier, nos proporciona otros datos sobre esta imagen y capilla correspondiente. La parte de la carta que nos interesa está enmarcada en el origen de algunas devociones que intenta explicar el padre Mier, dentro de su novedosa propuesta guadalupana y que por supuesto, al hablar de otras devociones conocidas no podía olvidar las devociones de su ciudad natal.

Vayamos a la narración del padre Mier: Hubo también en Monterrey hácia el año de 1756 una especie de diluvio, que llovió cuarenta días: un culebron de agua caído en los Andes, que allá llaman Sierra-Madre, desembocó por Santa Catarina con inmensa furia; pero estrellándo en su ruta con una loma cerca de los nogales de San Pedro, fué a dar contra la de Chepe-Vera, donde hoy está un palacio de recreación del Obispo; y rechazando esta agua, tomó un lado de la cíudad, derramándose alguna por los campos. Una india zapatera, que tenia una imagen de Nuestra Señora de talla como la antecedente, [Roble] echó la voz de que la sacó, y la imágen dividió las aguas. No se necesitaba para esto milagro: es el lugar mas alto de la ciudad, y allí comienza un larguísimo reventon de piedra, donde estan las canteras de la ciudad. La india logró hacerle una capillita, y esta se llamó la casa de la Vírgen, donde las mujeres iban á rezar de paseo los sábados. Uuna [sic[ señora rica que murió en Montesey, [sic] dejó una manda para hacerle mejor capilla, que fué edificada a poca distancia, más cerca de la ciudad. No tiene más fundamento que la antecedente.

De la información de los documentos antecedentes podemos concluir que existían una imagen mariana y una capillita o ermita; pues las construcciones religiosas de la ciudad no eran de importancia, ya que en la Descripción del Nuevo Reino de León del gobernador Fernández de Jáuregui (1735-1740) solamente habla de la iglesia parroquial, cuyo adorno, dice él, es muy corto; también menciona el convento de San Francisco, cuyos religiosos escasamente se pueden mantener y finalmente, el templo de los jesuitas que se encontraba destechado desde 1733. Pero nada dice de otra capilla.

Por su parte, el padre Mier habla de una capillita hecha por la india a raíz de esa inundación y habla de una mejor capillita después de la inundación de 1756 y en lugar diferente al anterior, cuando una señora rica dejó una “manda” para hacerle una capilla, que fue edificada a poca distancia, más cerca de la ciudad, es decir, en otro lugar y una construcción más grande que la que existía en el solar de la Zapatera. Esta señora rica, nos dice José Eleuterio González, fue Doña Petra Gómez de Castro, viuda del General Salvador Lozano.

Por los documentos mencionados, este segundo templo construido por la Sra. Petra Gómez, solamente se justifica con la inundación de 1756, referida por el padre Mier, sucedida apenas 7 años antes de su nacimiento, pues el hecho de que existiera una imagen y una capilla o ermita antes de 1719 no significa que se refieran a una sola inundación.

{slider El templo en los planos de la ciudad }

La capilla o mejor dicho, el templo de grandes dimensiones, construido por la Sra. Petra, aparece en varios mapas de la ciudad del siglo XVIII, entre ellos el atribuido a Cristóbal Bellido Fajardo, y el de Juan Crousset de 1798. En dichos mapas aparece una construcción de regular tamaño y en el de Crouset la escala de la ciudad es más proporcionada a la realidad que en los anteriores.

Este templo, obra de Doña Petra Gómez de Castro que aparece en los planos antes mencionados, sufrió la pérdida de, por lo menos, de la mitad de su construcción; pues los restos que quedaron de él todavía se pueden apreciar en varias fotografías antes de la demolición del que sirvió de capilla y sede de la erección parroquial.

 

La construcción de un templo de una sola nave, bóveda de cañón y muros de sillar, que en los mapas del siglo XVIII aparece de enormes proporciones, la víspera de su demolición medía 6.70 metros de ancho, por 20 metros de largo. Es probable que haya perdido gran parte de su construcción. De cualquier manera, un templo de esas proporciones exigía la fundación de una capellanía, para que hubiera un cura que celebrara la Misa y con el fondo de la capellanía el sacerdote pudiera subsistir.

 

En un mapa de Monterrey de 1848 después de la invasión norteamericana a nuestra Patria, no aparece capilla alguna, pues los 6.70 x los 20 metros que quedaron en ese tiempo, al parecer, no se usaban como capilla. Lo único que aparece es solamente un panteón que en el plano de la ciudad de 1848 aparece ubicado al oriente de la construcción en ruinas o templo antiguo, enfrente de la actual plaza de la Purísima. Sin embargo, algo de capilla subsistía, pues en una solicitud presentada en 1841 por el Sr. José María Ballesteros al Ayuntamiento, él solicitaba permiso para abrir una escuela de lectura, escritura y aritmética, en el barrio de la capilla o de la Purísima.

Con la idea de reconstruir o de ampliar el templo mariano y darle continuidad a la devoción mariana, se pretendió construir una nueva capilla en un terreno donado por el Ayuntamiento de la ciudad, el 19 de agosto de 1841, a favor de la construcción de la capilla al oriente de la capilla del siglo XVIII. Por lo que hay que puntualizar que se tiene un nuevo terreno para una nueva capilla o templo.

 

La promulgación del dogma de la Inmaculada el 8 de diciembre de 1854, por el papa Pío IX, parece haber incentivado la proyectada construcción. Posteriormente, el Ayuntamiento de la ciudad, con fecha del 7 de abril de 1856, concedió a la iglesia una merced gratuita de 25 varas de frente, por 30 de fondo, para la casa cural de la capilla de la Purísima. De tal manera que hay una nueva donación a favor de la iglesia, cuya finalidad era la habitación de un sacerdote para que atendiera desde esa sede a la población y proyectar la nueva ampliación. Esta construcción continuó su curso con la anuencia de las autoridades eclesiásticas, políticas, municipales y de la Junta de Sanidad, pues no hay que olvidar que en la parte nueva (frente a la actual plaza) existía un panteón que se clausuró en 1840 y en forma definitiva, por aplicación del decreto de Don Benito Juárez del 31 de julio de 1859.

 

El gobierno municipal de la ciudad contribuyó a esta obra, cediendo los impuestos de calles y plazas, mismos que se recogían los primeros 15 días de diciembre de cada año por una comisión de la Purísima.

 

El término de este templo se dio durante el período del Sr. Francisco de Paula Verea y el gobernador Vidaurri, asistiendo éste último a la bendición solemne del templo, que se construyó como ampliación del antiguo. La licencia para la bendición de la capilla de la Purísima, recién ampliada, se hizo el 5 de diciembre de 1862, y estuvo a cargo del gobernador eclesiástico Don José Lorenzo de la Garza Elizondo. Posteriormente, el templo se circundó con columnas de sillar y el frente del templo se remató con una cruz de fierro, misma que fue rescatada y colocada, por el ingeniero Armando Ravizé R., sobre la entrada sur de la cripta del actual templo.

 

 

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